Miércoles, 19 de mayo de 2004
Escucho pasos. Por primera vez en mucho tiempo no retengo el aliento.
La puerta se abrirá de un momento a otro, pero esta vez no estoy dispuesta a esconderme...de todas maneras ya no queda tiempo.
Algo pegajoso y dulzón se adhiere a mis miedos. La súbita oscuridad a mi alrededor ya no me preocupa.
La situación se repite, es la misma... aunque es totalmente distinta. La realidad ha cambiado delante de mis ojos, pero no pienso apartar la mirada.
Tengo la sensación de haber pasado años aquí, sentada en la oscuridad, esperando a que se abra la puerta, y temiéndolo a la vez. Pero por más miedo que tuviera, antes los pasos siempre pasaban de largo, eran espejismos de rápidas pisadas que se burlaban de mi poca iniciativa, resonaban crueles en algún lugar de mis sueños, recreándose en mi ansiedad.
Ahora las pistas son más certeras, los susurros más audibles...los fantasmas han pasado de largo.
No busco, pero la búsqueda no ha hecho más que comenzar. Creo que pronto seré capaz de levantarme y abrir la puerta, pero todavía no.
Me siento dueña de un optimismo injustificado, algo ha cambiado, aunque no sabría explicar el qué, sólo sé que la sensación de peligro ya no resulta tan molesta.
Los pasos se vuelven más rápidos y ansiosos. Por el momento permanezco a la espera.
Por: Poliédrica | Zonalibre | Comentarios (0) | Referencias (0)
«Hablo una lengua que llena los corazones según la ley de las nubes comunicantes» Vicente Huidobro
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