Jueves, 26 de agosto de 2004
A metros y metros de profundidad, bajo el mar, allí donde la oscuridad se vuelve tan gélida y difusa como mi más profundo desconcierto. Desde esta densa y solitaria región, lo que llamamos superficie se convierte en un espejo inexacto. Al ser contemplado desde una distancia abismal, la imagen que refleja aparece cruelmente distorsionada, inacabada, llena de dolor.
Pero, al fin y al cabo, vista desde las profundidades, la superficie tan solo es un sueño, un eco vano que me incita a respirar de manera convulsiva...el simple hecho de soñar con la ascensión hace que la sensación de ahogo sea más intensa, e inunde mis pulmones. Mi boca se llena de agua, intento, inútilmente, atrapar algo de aire. Al minuto siguiente estoy respirando, profundamente, con todas mis fuerzas, aliviada, creyendo haber vencido, creyendo estar ya en la superficie. Entonces el pánico me inunda una vez más, y de pronto comprendo que se trata de uno de esos sueños en los que no puedo gritar. Todo sucederá a cámara lenta, todo se volverá blanco a mi alrededor.
Algún día debería dejar de esperar...y pasar a la acción. Mientras, sigo arrastrando torpemente mis quimeras, pero no pienso cargar ese lastre, el peso de mis quimeras, sobre mi espalda, me niego. Mejor las dejaré caer en medio del mar...¿Flotarán y serán más ligeras en el agua, o se hundirán como piedras, arrastrándome con ellas hasta el fondo?
Por: Poliédrica | Zonalibre | Comentarios (0) | Referencias (0)
«Hablo una lengua que llena los corazones según la ley de las nubes comunicantes» Vicente Huidobro
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