Martes, 02 de noviembre de 2004
Últimamente esta frase se hace oír en mi atolondrada cabeza. No con mi propia voz, sino por medio de una mucho más musical...y reveladora. Sus ecos me resultan edificantes, pero cada vez más me parecen una especie de reproche velado. Y no es para menos, siempre que el futuro me llama hago como si no estuviera en casa, y como es lógico, algún día se cansará de llamar.
Para colmo, ayer la radio me volvió a hablar (en su lenguaje peregrino), y me dijo que " estamos abrazando con fuerza el presente para poder vislumbrar el futuro ". Bueno, al menos me ha incluído en esa afirmación, es de agradecer.
Los medios a mi alcance se revelan (era de esperar), y se dirigen a mí con sonidos cálidos y susurrantes que ponen de relieve mis faltas.
Mi cobardía empieza a resultar sospechosa, incluso para mis defensores más aférrimos, y mi egoísmo se ha vuelto crónico. Soy una evidencia viviente.
Hay tanto por hacer...y no encuentro nada que hacer por aquí.
En fin, todo es empezar, me voy a buscar unas natillas con las que redimirme.
Por: Poliédrica | Zonalibre | Comentarios (0) | Referencias (0)
«Hablo una lengua que llena los corazones según la ley de las nubes comunicantes» Vicente Huidobro
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