Viernes, 08 de abril de 2005
Aquí estoy, recostada en un lecho de oscuridad, languideciendo ante males sin identificar ; quizá pasen pronto de largo, momentáneamente distraídos por el sonido incesante de la lluvia, arrastrados hasta la gélida superficie de su fragilidad, e invisibles bajo la poderosa influencia de la humedad.
Mientras tanto, aquí estoy, escuchando el zumbido inconfundible de la radio, confundiéndome entre la maraña inconexa de sus sonidos, cobijándome bajo el ala de ciertos lamentos que liberan, que enaltecen el alma de quien los escucha...
Por: Poliédrica | Material inconexo | Comentarios (5) | Referencias (0)
Cvalda | 08-04-2005 21:47:35
Discrepo
:p
(uno q empieza a tener mente científica)
(además eso del alma es discutible y ya sabes porqué más o menos ;) )
P.D. : Mejórate.
derkon | 08-04-2005 22:44:27
Ay, gracias por los ánimos, el mal que me aqueja sigue siendo desconocido, pero ya voy estando mejor ;)
Sí, bueno, pero hay veces en que entre la mente científica y la mente poética puede haber un pequeño consenso... o puede serle concedida alguna que otra licencia a esta última ;)
Ahora mismo no estoy como para elaborar un tratado sobre el alma, pero creo que, al menos, ya estoy en posición de dar respuesta a tu duda existencial (es lo que tiene ser presa de tribulaciones más o menos espirituales :p)... Creo que, llegada al (retorcido) caso que planteas, yo diría que " la sorpresa fue tan ajena como propia " ; o algo así...
Poliédrica | 09-04-2005 14:02:50
La mente racional, la emocional y la espiritual deben unirse y trabajar juntas en la misma labor, cada una aportando lo suyo. Mejorate.
David | 10-04-2005 15:27:05
Bachi | 10-04-2005 17:53:39
«Hablo una lengua que llena los corazones según la ley de las nubes comunicantes» Vicente Huidobro
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