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Pensamientos inconexos sin orden ni concierto

Martes, 22 de noviembre de 2005

Título provisional (primera parte)

Caminaba con extremo cuidado, tratando de vencer con cada nuevo paso los imperiosos dictados de un instinto inoportuno que lo instaba a acelerar el ritmo.
Caminaba con sumo cuidado, poniendo atención en no repetir sus pasos, en no manchar sus propias huellas, en no derramarlas -como si de cera caliente se tratase- sobre las huellas de otros, sobre los agudos apéndices de lo ajeno.
Caminaba cuidadosamente, escuchando con cierta aprensión el quejido indescriptible que producían sus pasos temblorosos al resbalar entre las grietas del barro del camino. Tan maltrecho y desubicado como él mismo, éste se extendía tímidamente sobre una creciente nebulosa de oscuridad y confusión que se asemejaba a la vaporosa y fétida atmósfera de un pantano; serpenteaba, de manera enigmática y proscrita, entre la maleza sucia y aplastada que aparecía y desaparecía bajo el influjo blanco y espectral de la niebla.
Cuando la noche le sorprendió con su súbita llegada, continuó andando, sin alterar un ápice su esforzado y pausado ritmo, concentrando su futuro en cada paso.
Aunque el velo nocturno era gélido y espeso para sus esforzados sentidos (y pese a que caminaba con los ojos cerrados, sellados por el sudor que le corría en oscuros regueros por las mejillas), su mente permanecía en estrecho contacto con la tierra, por lo que podía sentir cualquier alteración del relieve, por leve que fuera. Era capaz de percibir todo vestigio presente en aquella enlodada superficie, ya fueran señales naturales o humanas.
Para él, las huellas humanas eran especialmente reconocibles, brillaban en la noche como enfurecidas manchas de lava que agredían con su mera presencia la integridad del terreno.
Eran las huellas de perseguidos y perseguidores, cazadores y presas, captores y cautivos...
De pronto, un ruido interrumpió su concentración.
Había caminado durante horas y horas, pero ahora, después de tanto tiempo en movimiento, su corazón y sus miembros se pararon en seco. Ante la falta de costumbre, perdió el equilibrio y cayó arrodillado a los pies de un árbol al que, involuntariamente, se había aproximado.
Paralizado por el miedo -ese miedo que ya casi había conseguido enterrar en lo más hondo de sus instintos en el transcurso de tantas horas de callada concentración- y la incertidumbre, caminó a gatas, hundiendo deliberadamente las manos entre aquella mezcla de barro, escombros y hojas secas que alfombraba el camino.
Entonces lo volvió a sentir; sintió de nuevo aquel crujido indescriptible sacudiendo la tierra. Supo a ciencia cierta que no tenía ningún control sobre aquel sonido, no dependía de él que se detuviera o se alejara. Cualquier tipo de certeza se había evaporado, dejando en su lugar un profundo temblor que sacudía con fuerza sus miembros enloquecidos.
Por desgracia, ya sólo existía una única certeza: alguien lo perseguía, alguien se había percatado de su cautelosa huida, y tenía intención de darle caza de nuevo.
La desesperación aceleró sus latidos y sus pasos; corrió con las fuerzas al límite, extendiendo por todo el territorio jadeantes sospechas, y siniestros augurios...

Por: Poliédrica | Material inconexo | Comentarios (4) | Referencias (0)

Comentarios

¿Te hago una crítica? Voy a ser buena.
Como diría mi gran amigo el Dr. Lecter:
- Simplicidad, Clarisse. Lea a Marco Aurelio "de cada cosa pregúntese que es en sí misma".
Pues eso. Creo que el relato mejoraría si le dejaras más espacio al lector -que él contribuyera en la formación del ambiente-.

Hasta otra, deseando ver la continuación
Miruial

Míruial | 02-12-2005 18:29:57

Seguramente ahí se queda. Se trataba tan sólo de una prueba, y un desquite.

Poliédrica | 05-03-2006 12:29:29

Perdona por lo que te voy a decir pero...tú no dejarías quieto un texto ni por todo el oro del mundo (bueno, a lo mejor por todo, todo, sí que lo dejabas). Así que perdona que dude de tu afirmación.
Creo que lo cogerás en un futuro imperfecto y una realidad virtual y sacarás de él una historia totalmente distinta.
Bueno, ya lo veré. De todas formas, me gustaría una continuación.

Besos, furtivos, por supuesto

Miruial | 08-03-2006 16:17:29

Bueno, no sé qué decirte, las cosas cambian, pero quién sabe...

Un abrazo para mi querido y nunca bien ponderado Ser Furtivo.

Poliédrica | 01-04-2006 17:20:28

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