Lunes, 05 de junio de 2006
No mires: el infierno ronda tus caderas.
Un poco más abajo el paraíso alberga
un estanque de buitres moribundos
en el que los humanos picotean.
Engarzado en un mosaico de obviedades.
Enterrado en algún tipo de certeza.
El espanto se sacia cada noche
en una garganta seca.
No mires: el infierno ronda tus caderas.
Un halo de luz malsana
avanza directo a tu entrepierna.
Amuleto de serrín.
Corteza sin conciencia.
El vacío recita oraciones
atrapadas en un alegato de defensa.
El serafín del diablo afila sus uñas.
El más allá busca asilo en una respuesta.
El limbo atraviesa el pecho del aire
con un cuentagotas de almas en pena.
A saber qué pensaría Fernando Alfaro de ésto...
Por: Poliédrica | Material inconexo | Comentarios (0) | Referencias (0)
«Hablo una lengua que llena los corazones según la ley de las nubes comunicantes» Vicente Huidobro
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