Domingo, 02 de julio de 2006
La casa se ha llenado de intrusos
pequeños y pendencieros.
Son jirones de oscuridad
que buscan asilo en mi pecho.
Pesadillas escurridizas
recitando salmodias entre mi pelo.
La contradicción tose desde hace tiempo en mi pecho,
pero ¿cómo exorcizar un alma
que está cinco pisos por debajo de su cuerpo?
¿Accederá a prostituirse el portero
para pagar el alquiler de mis pensamientos?
El espacio se vuelve infinito
entre la cerradura que guarda la noche
y mis dedos.
Por: Poliédrica | Material inconexo | Comentarios (0) | Referencias (0)
«Hablo una lengua que llena los corazones según la ley de las nubes comunicantes» Vicente Huidobro
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