Lunes, 01 de enero de 2007
Se oculta una historia.
Liviana y opaca,
como una flor que se deshace en un cajón.
Tras este griterío de palabras informes
siempre hay una historia que,
cuanto más se oculta,
más resplandece ante los ojos del que observa.
Se pasea grácilmente
por paisajes nuevos, por paisajes rancios,
sin molestarse en contar sus pasos
o en alterar la superficie de la tierra con su peso.
Es una interrogación
con cuerpo de bailarina.
Una entrada sin puerta,
una bocanada de aire que no precisa ventana.
Por: Poliédrica | Material inconexo | Comentarios (0) | Referencias (0)
«Hablo una lengua que llena los corazones según la ley de las nubes comunicantes» Vicente Huidobro
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